domingo, 23 de abril de 2017

                                                                     Cegada


Blancanieves se va a pasear y se queda a pasar la noche en el bosque. Casi sin dormir en toda la noche por el aburrimiento, Blancanieves se va caminar muy lejos de donde había acampado. Aburrida por no haber visto nada interesante a lo largo de su caminata, piensa en volver, pero justo antes de hacerlo ve una casa y va hacia ella. 

Blancanieves toca la puerta y la reciben unos simpáticos enanitos. Ella les pregunta si puede hospedarse allí por un tiempo. Ellos, amablemente, aceptan y le dan comida y agua. Blancanieves agradece la hospitalidad y entra a la casa.

Uno de los enanitos compra una consola de juegos para entretener a Blancanieves, ya que es muy molesta con los ellos. Ha jugado con consolas antes, pero esta le llama mucho la atención es el último modelo: con mejores gráficos y jugabilidad, no puede parar de jugar durante una semana y eso causa que al octavo día se desmaye.

Blancanieves despierta después de unos días y como está totalmente inconsciente, al despertar se da cuenta de que está ciega porque los enanitos le han sacado los ojos para hacer pociones, pensando que estaba muerta.

Al no ver nada, no se da cuenta de que está parada delante de un acantilado. Al escuchar al aullido de un lobo, retrocede y cae de cabeza al fondo del acantilado, donde unos días más tarde encontrarán su cuerpo unos campesinos.