Blancanieves se va a
pasear y se queda a pasar la noche en el bosque. Casi sin dormir en toda la
noche por el aburrimiento, Blancanieves se va caminar muy lejos de donde había
acampado. Aburrida por no haber visto nada interesante a lo largo de su
caminata, piensa en volver, pero justo antes de hacerlo ve una casa y va hacia
ella.
Blancanieves toca la
puerta y la reciben unos simpáticos enanitos. Ella les pregunta si puede
hospedarse allí por un tiempo. Ellos, amablemente, aceptan y le dan comida y
agua. Blancanieves agradece la hospitalidad y entra a la casa.
Uno de los enanitos compra
una consola de juegos para entretener a Blancanieves, ya que es muy molesta con
los ellos. Ha jugado con consolas antes, pero esta le llama mucho la atención es
el último modelo: con mejores gráficos y jugabilidad, no puede parar de jugar
durante una semana y eso causa que al octavo día se desmaye.
Blancanieves despierta después
de unos días y como está totalmente inconsciente, al despertar se da cuenta de
que está ciega porque los enanitos le han sacado los ojos para hacer pociones,
pensando que estaba muerta.
Al no ver nada, no se da
cuenta de que está parada delante de un acantilado. Al escuchar al aullido de
un lobo, retrocede y cae de cabeza al fondo del acantilado, donde unos días más
tarde encontrarán su cuerpo unos campesinos.